LETRA  e - 2015

Construcción de un pozo de agua y un depósito en Nikki (Benin)

Una de las mayores urgencias en Nikki, un pequeño pueblo de Goumori (Benin) es la escasez de agua. Por este motivo, desde la ONG Sociedad de Misiones Africanas, nos transmitieron su preocupación por dar acceso al agua potable al internado para jóvenes estudiantes en la parroquia de la zona. Por ello el proyecto de la primera letra de la palabra Esperanza fue: 

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DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO

El pueblo de Goumori está situado al norte del Benín, en un enclave próximo a una reserva natural que limita con el país vecino de Burkina

Faso. Tiene unos cinco mil habitantes, y hace diez años fue erigido en parroquia, con unas sesenta comunidades cristianas diseminadas en pueblos y aldeas de la sabana. En la parroquia se han construido unas salas para las diversas actividades, como son las sesiones de formación y los cursillos de alfabetización para jóvenes. Cuenta también con un pequeño internado para estudiantes que vienen de los pueblos. Se hizo un pozo para que dispongan de agua potable los alumnos internos y la gente que acude a las sesiones de formación. Pero el pozo se quedó a medias y no se pudo terminar por dificultades técnicas. A siete metros de profundidad hay una capa de arcilla de varios metros, que se desmorona formando socavones. Con los métodos tradicionales de excavación de pozos no se podía profundizar más, porque el barro se desmorona con el riesgo de sepultar a la persona que trabaja en el interior del pozo. El pozo se dejó sin terminar, teniendo poco caudal y un agua turbia por el contenido de arcilla.

Esta limitación del agua del pozo condicionaba los servicios que la parroquia podía prestar, y reducía el número de estudiantes que se

podía acoger en el internado. Para continuar la perforación del pozo, había que utilizar otra técnica de excavación que permitiera profundizar algunos metros más en la capa de barro. Se ha utilizado la técnica de superponer anillos de hormigón en sentido descendente, formando un tubo de hormigón que desciende a medida que se va excavando la tierra y se va sacando al exterior. De esta manera el pocero que trabaja en el interior está protegido por un tubo de hormigón de arriba abajo, ante posibles desprendimientos de tierra.

Es una técnica más costosa, poco utilizada, pero que permite profundizar unos metros más en el barro. Había que aumentar el diámetro del antiguo pozo, pues los anillos de hormigón que se iban a introducir eran de mayor diámetro. Para ello se tenía que rellenar el pazo de arena, y así se podría excavar a un diámetro mayor hasta llegar a la capa de barro.

Cuando se aumentó el diámetro del antiguo pozo, había que rellenarlo de nuevo de arena, pues con la técnica de anillos de hormigón descendentes, el hormigonado del primer anillo se hace en la superficie. Al día siguiente del hormigonado de un anillo, se quitan los moldes que tienen un metro de altura, y el pocero saca la arena hasta que el anillo desciende un metro, y se queda a nivel de la superficie del pozo. Sobre ese anillo se ponen los moldes para el hormigonado del siguiente anillo, y un día después se saca la arena para que descienda un metro más.

Así se va haciendo un tubo de hormigón, formado por anillos que están unidos entre sí por armaduras de hierro dentro del hormigón. Si la tierra no es dura, el ritmo de trabajo es el hormigonado de un metro por día, pero si hay piedra dura o barro, el ritmo puede ser de un metro

cada tres días.

 

El hormigonado de los anillos en sentido descendente ha permitido excavar cuatro metros en la capa de barro. No se ha podido profundizar más porque el barro se adhiere a la superficie de los anillos de hormigón, y ya no descienden más. Se ha conseguido un buen pozo, con una altura de agua de cuatro metros en plena estación seca, con una profundidad de doce metros.

 

En las fotografías se muestra el antiguo pozo, que se rellena de arena para que el pocero pueda aumentar el diámetro hasta llegar a la capa

de barro. Luego se rellena de nuevo de arena, para el hormigonado del primer anillo en la superficie. Al día siguiente se va sacando la arena hasta que el anillo desciende a nivel del suelo. Sobre ese anillo se hace el hormigonado del segundo anillo, y al día siguiente se saca la arena, para que descienda hasta el nivel del suelo. Y así hasta el último anillo de hormigón. El tubo de hormigón desciende fácilmente cuando está asentado sobre la arena, pero al llegar al barro resulta más difícil. Sacar el barro es un trabajo más lento, y hay que achicar el agua con frecuencia. Cuando el barro se adhiere al tubo de hormigón, hay que balancearlo desde la superficie, hasta que la adherencia impide que el

tubo de hormigón siga descendiendo.

En las fotografías se muestra también a los jóvenes que han hecho el cursillo de alfabetización este año, y a los estudiantes que residen en el internado de la parroquia. No habiendo problemas de limitación deagua con el nuevo pozo, se podrá acoger a más estudiantes en el

internado.

En el mes de octubre, terminadas las lluvias, se va a construir un depósito elevado con una bomba solar. Así el pozo estará cerrado, evitando que

caigan objetos, y manteniendo el agua limpia.

 

¿ Qué hicimos para recaudar el dinero ?

La idea fue realizar unos calendarios solidarios y ofrecerlos en navidad a cambio de la voluntad.